miércoles, 2 de marzo de 2011

Iris por cuatro

Verse en la pupila del otro. Miradas dobles tan profundas que se convierten, por un instante eterno, en espejos que nos orientan a nuestro destino, a los puntos cardinales sin final. Los cuatro ojos, que de mirarse fuera de su cuerpo, colisionan en un bang dando vida a un cíclope. Procesos integradores.

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